¿Qué es la Aduana, qué tiene que ver contigo y qué hace...

¿Qué es la Aduana, qué tiene que ver contigo y qué hace por ti?

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Escrito por Héctor García G.

“La aduana es considerada un termómetro de medición confiable de cómo el público percibe la integridad y la calidad del gobierno en su conjunto”.

Documento: “Capacity Building: Integrity” de la Organización Mundial de Aduanas.

 

¿Qué es la aduana?

Por aduana podemos entender una oficina pública con facultades para fiscalizar, vigilar y controlar la entrada y salida de mercancías del territorio nacional.

La mayoría de las personas de la sociedad no saben –y quizá no tendrían por qué saberlo- lo que es una aduana, cómo funciona, qué hay en ellas, quiénes trabajan ahí y cuál es su papel; prácticamente nunca han estado en una, pero sí tienen un significante claro, formado en su mayoría por juicios de los medios de comunicación o de historias poco veraces de lo que es la aduana, o de su paso por un aeropuerto o cruce fronterizo.

Lamentablemente ni siquiera la mayoría de los importadores y exportadores, que son usuarios de las aduanas, tienen claro qué es la aduana, dónde comienza y termina la aduana y su labor. Ellos perciben que los puertos, recintos fiscalizados, bodegas o almacenes donde llega su mercancía y donde muchas veces tiene que esperar por diversas circunstancias, es un todo que se llama aduana.

La mayoría de las personas tampoco saben que las aduanas son un elemento de seguridad nacional, que protegen la salud humana, a la flora y a la fauna nacional, al medio ambiente en su conjunto, y muchas otras cosas más, al ser garantes del cumplimiento de las restricciones y regulaciones no arancelarias.

MITO: Partiendo del supuesto que la percepción es realidad, nos encontramos ante una historia de más de 500 años que relaciona, en el imaginario colectivo de la sociedad, a las aduanas mexicanas con el contrabando, la corrupción y los elefantes blancos (lentitud administrativa).

REALIDAD: Hoy por hoy, las aduanas mexicanas se encuentran entre las principales del mundo. Son reconocidas por la Organización Mundial de Aduanas debido a sus resultados contra la piratería, el contrabando y el tráfico de drogas. Cuentan con una infraestructura y desarrollos tecnológicos, dignos de cualquier país de primer mundo.

Principales funciones de la aduana

Dentro de las principales funciones de la aduana, según la Organización Mundial de Aduanas, se encuentran:

· La recaudación de impuestos de importación.

· Protección de los intereses económicos de la industria local.

· Protección a la sociedad, al ser garantes de la salud y la seguridad (medio ambiente, tráfico de drogas, armas, terrorismo, etc.)

· Desarrollo económico: facilitación del comercio, fomento de inversiones, etc.

Para la OMA, las aduanas promueven la prosperidad económica y el desarrollo social de los países. LAS FRONTERAS DIVIDEN, LAS ADUANAS CONECTAN. De ahí que su misión sea liderar de manera dinámica la modernización y la conectividad, en un mundo rápidamente cambiante.

¿Cómo está conformada la Aduana Mexicana?

En total la Aduana Mexicana está integrada por 49 aduanas (17 marítimas, 21 fronterizas y 11 interiores), que son administradas a nivel central por la Administración General de Aduanas que depende directamente del Servicio de Administración Tributaria, SAT.

¿Qué hacen por ti las aduanas?

El fenómeno de la piratería:

Hoy por hoy hay un gran debate teórico-social sobre el delito de la piratería, versiones encontradas que hablan de este problema como un asunto cultural y casi normal, y otras que lo ven como un cáncer que corroe a la planta productiva de las naciones.

La verdad es que en cualquiera de estas corrientes en que queramos pensar este problema, es en nuestra legislación: un delito.

Como tal, la piratería tiene efectos devastadores para los mercados y la planta productiva mexicana; esto, debido en muchos casos a que la población tiende a comprar productos falsificados o imitaciones, a causa de diversos factores que van desde las limitaciones económicas hasta otros fenómenos aspiracionales creados por la cultura del consumo.

Lo peor de esto es que además las personas están acostumbradas o se han acostumbrado muy rápido a comprar piratería en muchos mercados públicos, y que por ende han dejado de percibirla como una cuestión ilegal.

Quizá por eso, México ocupa el sexto lugar a nivel mundial como productor y distribuidor de piratería de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), dentro de los sectores más golpeados por este delito está la industria del vestido, en donde, según cifras de la Cámara, de cada diez prendas cinco tienen su origen en la falsificación, con un impacto económico terrible que reporta más de doscientos mil empleos perdidos y cerca del 30% de micro empresas y pequeñas empresas del sector que cierran por esta causa al año.

En la industria musical, seis de cada diez discos que se adquieren son piratas, se han cerrado recientemente más de 7 mil puntos de venta formales de música también por este delito. En el cine, nueve de cada diez películas que se compran en México son piratas. Y casi el 60% de todo el software instalado en las computadoras mexicanas, carece de licencia.

Aún con estas cifras, que son un pequeño ejemplo de este fenómeno, no hay una conciencia ciudadana de lo que la piratería significa. La mayoría de las personas creen que se benefician más que el daño que su consumo puede ocasionar.

Por ello, es necesario llevar este debate a otro plano, al terreno donde la piratería hace estragos, que no es solo el de la economía del país, sino el de la seguridad nacional y lo que es peor quizá, la salud pública.

Sorprendentemente vimos durante la celebración de un Congreso Nacional de CAAAREM, algunos casos brutales, cometidos por gente sin escrúpulos, en los cuales la piratería no afectó a las grandes productoras discográficas o a las marcas como Louis Vuitton, sino a la población civil, que sin saberlo contrajo cáncer bucal por lavarse los dientes con una pasta pirata.

Y qué decir de los medicamentos pirata que la Organización Mundial de Aduanas ha detectado principalmente en Asia y en África. Pastillas que se fabricaban con cemento y colorante; o las agujas de las jeringas que vendían en las farmacias y que cualquiera creería que son estériles pero que ya habían sido anteriormente utilizadas.

¿Qué sucede entonces con el fenómeno de la piratería? ¿Verdad que se ve desde otra perspectiva?

La autoridad aduanera mexicana recibió hace unos años el reconocimiento “Yolanda Benitez” otorgado por la Organización Mundial de Aduanas, de manos del ex Presidente de Francia, Jacques Chirac, con el aval de 176 países miembros de la OMA que además atestiguaron la entrega del reconocimiento. Esto por haber sido México el país con mejores resultados contra la falsificación, piratería, tráfico de medicamentos falsos y caducados.

Esta distinción es una clara muestra del esfuerzo que día a día realizan las dependencias involucradas del  Ejecutivo Federal, lideradas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público;  así como de la iniciativa privada de la cual formamos parte los Agentes Aduanales.

Este reconocimiento es una señal de que las aduanas mexicanas siguen consolidando su labor por un México seguro, competitivo y con apego al Estado de Derecho.

 

Combate de las aduanas al comercio ilícito

Escrito por Lizbeth Barrientos

A pesar de que en los últimos años hemos escuchado sobre importantes acciones emprendidas desde las Aduanas,  nacionales e internacionales, para impedir la entrada de productos que provienen del comercio ilícito; para algunas personas esto no tiene la menor trascendencia pues aún consideran a este fenómenos como un delito “sin víctimas”, el cual impacta únicamente a los fabricantes.

Sin embargo, el consentimiento social de la idea de que “detrás de las grandes marcas se encuentran empresarios poderosos que poco resienten la comercialización ilegal de productos falsificados”, da oportunidad a la operación de delincuentes sin escrúpulos que inician una red en donde los principales afectados somos todos.

Así lo plantea Kunio Mikuriya, Secretario General de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), cuando afirma que independientemente de las formas como se materialice el comercio ilegal, tales como: la venta de bienes falsos en Internet, el comercio de la tala ilegal, el contrabando de bienes de elevada carga fiscal a bancos para el lavado de dinero, la compra de piezas robadas a museos y el tráfico de medicamentos, siempre existe una tesis única: el impacto económico, político y social del comercio ilícito afecta fuertemente a los países, a las empresas y a los consumidores.

En la misma línea, el último reporte del Foro Económico Mundial (FEM) dice que “en un mundo global, los errores de gobierno y la disparidad económica abren las puertas que favorecen la actividad ilegal.” Es por ello que debemos entender que la economía ilícita, además de causar un alto costo a la economía legal, también debilita al Estado, amenaza el desarrollo de oportunidades y atrapa a los países en un ciclo de pobreza e inestabilidad.

Pero, ¿quiénes son los operadores del comercio ilícito? Existen dos tipos de personas involucradas en esta actividad: por un lado se encuentran las bandas del crimen organizado que actúan a escala industrial y de manera global; por el otro, están los que llaman “emprendedores criminales”, cuyas operaciones son mayormente legales, pero se involucran en conductas ilícitas de vez en cuando, solo cuando suponen que las ganancias “merecen” correr el riesgo.

El problema se agrava cuando la delincuencia avanza a mayor velocidad que las acciones de protección que establece cada nación. Tan solo hace una década, los gobiernos no habían vislumbrado el alcance de estas actividades que hoy incluso pueden realizarse desde una computadora, en cualquier lugar.  Por esta razón, con la intención de que los líderes de las Aduanas estén actualizados sobre las nuevas rutas y formas de operación utilizadas por los traficantes, contrabandistas y redes del crimen organizado, este año la OMA publicó la primera edición del Reporte sobre Comercio Ilícito, donde se integran temas relacionados con las drogas, ingresos, derechos de propiedad intelectual, medio ambiente, seguridad y la Red de Vigilancia Aduanera. Las Aduanas de todo el mundo han asumido el papel de salvaguardar la seguridad de sus naciones a través de la vigilancia de toda la mercancía que entra por sus puertas, así como el registro las prácticas del comercio ilegal, lo cual ayuda significativamente a la creación de iniciativas para su combate.

Hoy en día, es difícil cuantificar la magnitud de este flagelo que afecta la economía mundial, e igual de complicado es medir su impacto. No obstante, se han adoptado medidas en todo el mundo que exigen de la cooperación internacional, el intercambio de las mejores prácticas y el fomento de las asociaciones público-privadas, como se  demostró en el reciente Congreso Mundial que tuvo lugar a finales de abril en Estambul.

En este foro, organizado por la OMA, la INTERPOL, Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la Cámara de Comercio Internacional (CCI) a través de su Acción Empresarial contra la Falsificación y la Piratería (BASCAP) y la Asociación Internacional de Marcas (INTA), se coincidió con que el negocio de la falsificación y la piratería pone en dilema a las administraciones aduaneras que se están esforzando por llegar a un equilibrio entre la facilitación del comercio y la imposición de las medidas eficaces de control. En este sentido, las Aduanas priorizan la salud y la seguridad de la población a la que atienden, así como el impacto social y económico de sus acciones.

Un notable ejemplo de acciones organizadas de combate al contrabando fue la  Operación Biyela. Con la participación de 23 países africanos, se reunió 550 millones de medicamentos apócrifos o de contrabando, potencialmente peligrosos y mortales. La estrategia fue comandada por OMA, junto con el Instituto de la Búsqueda de Medicamentos Falsos (IRACM) y el hallazgo de estos productos, encontrados en el interior de 145 contenedores y otros medios de simulación, fue equivalente a 30 millones de dólares. Esta cifra descubre las dimensiones del tráfico de medicamentos en y el peligro que pesa sobre la salud de los pacientes.

Vale la pena resaltar un caso de éxito de operación interinstitucional y uso de la tecnología que se dio en Nigeria, con la colaboración de la Agencia Nacional de Administración de Alimentos y Drogas y Control (NAFDAC) y el Servicio de Aduanas Nigeria (NCS), dos organismos del gobierno que han contribuido a garantizar facilitación del comercio y el cumplimiento de los requisitos reglamentarios. Se añadió una franja en el embalaje de los medicamentos para que sus consumidores puedan enviar el código a través de mensajes de texto gratuitos y comprobar si el medicamento que han adquirido es auténtico al recibir como respuesta un simple: sí o no.

Los esfuerzos también se hacen presentes desde la iniciativa privada, tal es el caso IBM en Reino Unido, quien originó un foro donde estuvieran presentes sus stakeholders (grupos de interés) y la Aduana local para crear juntos una visión única de negocios, donde se compartió información sobre su cadena de distribución con otros socios de la cadena de suministro, incluyendo agencias de gobierno. De esta forma se buscó garantizar la transparencia de sus procesos, y por lo tanto de sus productos, dentro del marco de la legalidad y la calidad de su producción.

El trafico de drogas, especialmente el de la cocaína y la heroína, es otra vertiente del comercio ilícito que ha encontrado numerosas formas de intentar pasar inadvertido frente a las Aduanas; en ocasiones ocultos en contenedores de mercancías de origen legal con las cuales no se sospecharía su relación, por ejemplo entre verduras o materiales de construcción. Las incautaciones exitosas que se han realizado en las Aduanas son resultado de la labor de las Unidades de Control del Puerto (UCP) creadas y formadas por el Programa de Vigilancia de Contenedores (PVC) elaborado conjuntamente por la Organización de las  Naciones Unidas (ONU), la Oficina contra la Droga y el Delito (UNODC)  y la  Organización Mundial de Aduanas (OMA).

La comunidad internacional ha logrado limitar el tráfico de precursores químicos en lo que alguna vez fueron sus principales mercados, utilizando herramientas para la cooperación y el intercambio de información con tanto éxito que forzaron a los traficantes a buscar nuevas sustancias no controladas, así como otras fuentes. Existe un sistema de notificaciones previas a la exportación, donde los gobiernos exportadores verifican la legitimidad de las transacciones con sustancias químicas con las autoridades de los países importadores. Este sistema es administrado por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) en Viena, y ha reducido considerablemente la desviación de precursores de drogas y productos químicos en el comercio internacional.

Suena muy bien decir que con solo hacer cumplir la ley basta en la lucha contra el tráfico de drogas, pero la realidad es que en muchos puertos de todo el mundo aún no existen controles eficientes de los contenedores, a pesar de que en el caso de los marítimos, existe el riesgo de su explotación para el tráfico y otras formas de comercio ilícito.

Otro producto de gran demanda en el mercado informal es el de tabaco ilícito, el cual es asociado generalmente al lavado de dinero e incluso al financiamiento de grupos terroristas. El impacto en lo económico y en lo social no es menor, se estima que es uno de los delitos con mayor rentabilidad, pues diferentes estudios coinciden en que su comercialización representa un significativo porcentaje del mercado mundial de cigarrillos. Algunos incluso calculan que en la actualidad es aproximadamente 12% mayor que las acciones de Imperial Tobacco Group (cuya participación en el mercado es del 5.5%), mayor a la de Japan Tobbaco International (con 11% de participación); otros; es decir, casi tan grande como la de British American Tobacco la cual goza del 13% del pastel. En lo social, este delito repercute directamente en la salud de sus consumidores, quienes sin saberlo, pueden estar inhalando sustancias ajenas a las que contiene un cigarrillo de procedencia legal.

Desgraciadamente nuestro país no es ajeno a los intereses de estos grupos delictivos, donde se han decomisado desde luces navideñas hasta filetes de pescado que intentaron penetrar al territorio por la vía ilegal sin cumplir con las normas oficiales mexicanas. En este caso, el país de donde procede la mayor parte de estos productos es China, por esta razón, el pasado 4 de julio el Servicio de Administración Tributaria (SAT), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Procuraduría General de Justicia (PGR), Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la Administración General de Aduanas (AGA) y la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), firmaron el Acuerdo de Colaboración para el Combato a la Ilegalidad y de esta forma, identificar y sancionar  juntos, aquellas prácticas ilegales que afectan a los sectores productivos mexicanos.

Los bienes culturales tampoco están exentos de ser materia de interés para los delincuentes. Anualmente, miles de artefactos desaparecen de museos, iglesias, colecciones privadas o instituciones públicas. Armas antiguas, pinturas, monedas, relojes y objetos religiosos de yacimientos arqueológicos. El saqueo es una de las formas más antiguas de la delincuencia transfronteriza y se ha convertido en un fenómeno mundial pues la gente compra piezas arqueológicas en las tiendas, en el Internet y en las subastas públicas y privadas. Existen varias iniciativas que intervienen en la prevención y la lucha contra este tráfico ilegal, uno de ellos es el programa ARCHEO, desarrollado por el Enlace de los Servicios de Inteligencia Regional de la OMA, para ayudar a las Administraciones Aduaneras a combatir este fraude en el nivel operativo.

Este tipo de mercancías intentan cruzar la frontera sin ser detectadas, ocultas dentro de un contenedor o una pieza de equipaje, disimuladas al pintar un diseño contemporáneo de la pintura original; o bien, falsificando la atribución y la calidad de la pintura con el fin de engañar al oficial a cargo de la expedición del certificado.

Sin embargo, las Aduanas y otros organismos nacionales están limitados en cuanto a la aplicación de la ley, debido a que el comercio ilícito y las amenazas son de alcance internacional. Por ello, es necesario fortalecer el cumplimiento y los marcos normativos a través de la aplicación, armonización y cooperación, junto con el fortalecimiento de las alianzas público-privadas las empresas y otros agentes del mercado para que las intervenciones sean dirigidas tanto a la oferta, como a la demanda del comercio ilícito.

Otro tema en el tintero son las Zonas de Libre Comercio, si bien ofrecen importantes oportunidades para los negocios legítimos y desempeñan un papel fundamental en el comercio mundial, su masiva proliferación ha aumentado la vulnerabilidad de una amplia gama de abusos por parte de los delincuentes que se aprovechan de la supervisión relajada. Como resultado, la suavidad de los controles aduaneros y la falta de transparencia en estas zonas, los han convertido en lugares atractivos para el comercio de productos falsificados y piratas.

No sería justo sugerir que todas zonas francas facilitan actividades ilegales. La mayoría funcionan como una herramienta importante y legítima dentro de la economía de un país, facilitando el comercio internacional y el desarrollo. Sin embargo, varias son mal usadas por los grupos de delincuencia organizada. Por lo tanto, hay una necesidad crítica y urgente para hacer frente a este tipo de abuso; por ejemplo, si los gobiernos nacionales fortalecieran su adhesión a los convenios internacionales y las autoridades aduanales operaran y tomaran el control de las zonas francas, como lo hacen en otras áreas de acceso fronterizo.

La evolución continua de las funciones aduaneras las ha llevado a permanecer flexibles y adaptables, pero el aumento continuo de las amenazas a la seguridad -como es el caso del terrorismo- también ha puesto una enorme presión en el control de fronteras.

Como resultado, han desarrollado nuevas tecnologías que permiten combinar ambos intereses, entre los que destacan: la inspección no intrusiva mediante equipos de rayos X, destino inspección preembarque (PSI), aplicaciones de gestión de riesgos, de verificación de conformidad y la ventanilla única; teniendo en mente que entre más complejo y oscuro sea un sistema de comercio, mayor es el riesgo de que una empresa desarrolle una conducta que forme parte del sistema criminal. Sin embargo, los falsificadores frecuentemente van un paso delante, de ahí la necesidad de que los servicios aduaneros sean capaces de detectar rápidamente si un producto es auténtico o no, y a comunicarse con los titulares de derechos de autor en tiempo real y tener acceso a datos producto de calidad.

Las Aduanas han dejado de ser solo las puertas que regulan fiscalmente la entrada y salida de las mercancías, hoy en día componen una comunidad con gran sentido de responsabilidad cívica y genuinamente interesada en la lucha contra el comercio ilícito en todas sus formas.

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